Con la ayuda del Espíritu Santo - Diciembre 26, 2022
Lectura: Lucas 10:21-24.
Y empieza con una actitud que todos nosotros deberíamos tener hoy. Gozo y alegria de tener el Espíritu Santo. Observen el vers 21 “En aquel momento, Jesús, lleno de alegría por el Espíritu Santo, dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que escondiste de los sabios y entendidos. Sí, Padre, porque así lo has querido.”
San Lucas 10:21 DHH94I
Jesús parece estar aquí regocijándose en sus discípulos, felices de que estén con él. Se deleita en lo que Dios su Padre ha dado a sus seguidores. Se regocija en nosotros como amigos, regocijaos juntos, como los padres se regocijan en los talentos y dones de sus hijos. ¿Tal vez podamos regocijarnos el uno en el otro?
En la oración, podemos permitirnos estar agradecidos por la bondad, los dones y la fe de los demás, especialmente de aquellos que son importantes en nuestras vidas.
Nunca dejes que en ti se apague el fuego del Espíritu y el gozo de tu salvación. Esas dos te llevarán al destino final preparado desde antes por nuestro Padre Celestial.
Y empieza con una actitud que todos nosotros deberíamos tener hoy. Gozo y alegria de tener el Espíritu Santo. Observen el vers 21 “En aquel momento, Jesús, lleno de alegría por el Espíritu Santo, dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que escondiste de los sabios y entendidos. Sí, Padre, porque así lo has querido.”
San Lucas 10:21 DHH94I
Jesús parece estar aquí regocijándose en sus discípulos, felices de que estén con él. Se deleita en lo que Dios su Padre ha dado a sus seguidores. Se regocija en nosotros como amigos, regocijaos juntos, como los padres se regocijan en los talentos y dones de sus hijos. ¿Tal vez podamos regocijarnos el uno en el otro?
En la oración, podemos permitirnos estar agradecidos por la bondad, los dones y la fe de los demás, especialmente de aquellos que son importantes en nuestras vidas.
Nunca dejes que en ti se apague el fuego del Espíritu y el gozo de tu salvación. Esas dos te llevarán al destino final preparado desde antes por nuestro Padre Celestial.